¡Joooo! Señor Pepe qué escondido ha puesto usted este apartado de E-mail con chispa donde yo guardo mis cosas. Por favor le pido que lo ponga en un cajón más a mano porque está muy difícil de encontrar.
Hola amigos. Mi Madre me ha dejado entrar en internet hasta que nos vayamos a la Plaza de la Santa Cruz a escuchar el concierto de la banda de música.
Quiero decir que lo que nos cuenta frasquito ocurrió el último día de clase cuando él fue quien lo lió todo y como siempre, yo me lleve los palos. Frasquito le dio una colleja a Pepito y éste le metió una guasca a Alfonsito y Alfonsito le tiró de los pelos a Perico y cuando Perico me iba a tirar un pellizco a mí, me volví y le metí una guantá que sonó en el pasillo. La seño al oír el jaleo apareció y no tengo que decir con quién la tomó. Tengo castigos para dos años seguidos de clase incluyendo las vacaciones. No es justo, no es justo. Esta Seño me tiene harto con sus manías y un día que me iba a librar me volvió a castigar. Pasó esto:
Entramos un día en clase y como la seño tardaba nos pusimos a jugar y a meter alboroto. Cuando llegó y vio el desorden que habíamos liado comenzó a interrogar a los niños.
Juanita, ¿Qué has hecho tú?
Yo dibujé en la pizarra.
Pedrito, y tú, ¿Qué hiciste?
Yo tiré mi pupitre contra el suelo.
Jaimito, y tú, ¿Qué hiciste?
Yo tiré serpentina por la ventana.
Caramba, aprendan de Jaimito que no es un niño malo como vosotros.
Pero al pasar unos minutos, tocan la puerta de la clase y entra una niña toda golpeada, la profesora le pregunta:
¿Tú quién eres?
Yo me llamo Serpentina.
Pero como no todo son penas señor frasco, hoy me he enterado de una noticia que me ha llenado de alegría y he venido a contársela a todos. Me ha dicho mi madre que le ha dicho esta seño que el año que viene no vendrá porque le ha dicho la directora que le ha dicho el inspector de zona que le ha dicho el consejero de educación de la Junta de Andalucía que le ha dicho el ministro de educación, el señor Gabilondo que el curso 2010-11 vendrá para quedarse siempre MI QUERIDA Y ADORABLE SEÑOOOOOO de antes. ¡Viva! ¡Viva! Se acabaron los problemas y aprobaré todo.
La alegría es por partida doble señor frasco porque he visto que ha venido el señor Verian y su esposa. Y si el otro día usted publicaba un comentario que el señor Verian había escrito en otro sitio, hoy quiero ser yo el que ponga otro escrito del día 21 de presente y que le dedicó al principal motivo por el que un día vine aquí: La sonrisa.
Unos profesionales del deporte que trabajan dos o tres horas al día, y hora y media el fin de semana, pagados con sueldos desorbitantes de sus clubes, cantidades millonarias por anuncios publicitarios, las mejores casas, chalets, coches, lujos y “caprichitos”, todos los privilegios y comodidades allá por donde van, los mejores médicos y material sanitario a su servicio, etc., etc., y… ¿encima hay que adorarles? Perdonadme, pero yo por aquí no paso. Mi admiración va por otros derroteros, yo algo de esto, no todo, lo podría entender si se hiciera con un médico (hablando en general) que salva la vida a las personas, con gente que se entregan altruistamente en misiones de ayuda a la Humanidad, con gente tan sencilla como la que se ofrecen para ayudar a los pobres, mendigos, albergues, ONGs, o simplemente, como los jóvenes que desinteresadamente y con gran cariño acompañan y se ocupan de que los minusválidos de nuestro Pueblo se diviertan y que se lo pasen lo mejor posible. Todo esto sí es digno de admiración y tiene mucho mérito porque no todos valemos para estas empresas y ell@s además de su trabajo y cariño se las ingenian para conseguir los medios.
Una vez hablando a través de la escritura con mi “amigo Pepe el barandero” sobre la poesía, la ópera y de otros temas que yo comprendía que eran muy importantes, pero a mí no acababan de llenarme. Y él me decía, que lo importante es todo aquello que nosotros no somos capaces de hacer, con lo cual, me creó una confusión. Yo, seguramente no soy capaz de componer una poesía porque no he aprendido sus reglas y estructura, otra cosa sería si fuera capaz de encontrar las palabras que la armaran, pero lo que realmente pienso yo es que para hacer poesía, como cualquier cosa en la vida, es porque hay que sentirla y las cosas que no se sienten no se pueden crear. Mirad que cosa tan aparentemente sencilla como puede ser la de acompañar a estos muchachos minusválidos, y no todos servimos para ello. Les he observado detenidamente en ocasiones que han caído cerca de mí en un bar, en alguna fiesta, en la plaza Santa Cruz o en la misma calle, y se les nota cuando hablan con sus amigos de los que les acompañan y cuando lo hacen con algunas personas que se les acercan… No sé, es como si algo en el rostro les diferenciara, algo tan simple como puede ser una sonrisa, todos la llevan cuando se acercan a ellos, pero no todos conocemos su estructura para componerla, o no todos la sentimos para que en nuestra forma de expresarla ellos puedan entender el cariño que lleva dentro. Simplemente… una cosa tan sencilla como una sonrisa y a la vez tan complicada de que sea expresada natural y espontáneamente. Realmente algunos somos tan torpes que no sabemos “hacer” ni las cosas más sencillas.
¿Señor frasco sabe usted si el señor Verain ya vive con nosotros otra vez o si se volverá a marchar? Me da mucha alegría cuando escribe alguien de los que hace tiempo que no lo hacen. ¿Sabe usted dónde están las señoras torreñas Lola y Carolina? Echo mucho de menos los chistes de la señora Carolina, me reía mucho con ella. ¿No decía que tenía usted una máquina que si le daba a los pedales al revés hacía retroceder el tiempo? ¿Por qué no hecha usted todas las tardes unas horas con furia y nos traslada a los tiempos de antes cuando daba gusto vivir aquí?
Luego me avisa si lo consigue. Mi madre me llama para que me duche e irnos pronto a coger sitio a la Plaza de la Santa Cruz.
Antes me gustaba REGALAR ABRAZOS para todos. Hoy me gustaría hacerlo con más fuerza y cariño. ¿Los aceptan ustedes?
